Sus orígenes
Con algunas dudas, pero en búsqueda del Origen primigenio del café, algunas fuentes consideran que probablemente las primeras referencias escritas sobre el uso de esta bebida se encuentra en el antiguo testamento (Samuel II, 17:28) donde dice: "Trajeron camas y palanganas y vasijas de alfarero, y trigo, y cebada, y harina, y grano tostado, y habas, y lentejas, y grano reseco". De este pasaje de La Biblia, el autor destaca que aparentemente el grano tostado mencionado es diferente de las legumbres, las lentejas y el trigo; lo cual, pudiera interpretarse como grano de café.
Existen varias versiones acerca del origen del café, tres son las leyendas más importantes que circulan acerca del descubrimiento del café, la más antigua relata cuando el profeta Mahoma, quien padecía una enfermedad que lo mantenía en un estado de somnolencia, en el momento de sus oraciones a Alá, se le apareció el arcángel Gabriel con un brebaje amargo y tan negro como la piedra sagrada y le dijo que al tomarlo, se obtenía suficiente fuerza como para derribar a cuarenta jinetes y hacer el amor con el mismo número de mujeres. Se dice que a partir de entonces, la bebida fue conocida con el nombre de Kawa.
Sin embargo, la fábula más difundida, cuenta que el café fue descubierto por un pastor árabe en el siglo VI.
El pastor llamado Kaldi, advirtió que sus cabras se volvieron sorprendentemente deleitadas y juguetonas tras ingerir los frutos del arbusto. Al probar por si mismo tales frutos, experimentó una agradable sensación. Preparó la infusión, la cual arrojó al fuego por su mal sabor, sin embargo, al quemarse, los granos despidieron un aroma sublime que le dio la idea de mejorar la preparación de la infusión, la cual los árabes llamaron Kahwak.
La otra es una variante de la anterior y es situada en Abisinia. Sus moradores, tenían grandes rebaños de cabras, los cuales pastaban en las laderas montañosas en los alrededores de un claustro cercano. Los monjes obtenían de ellas el pelo para sus sandalias y la piel para los pergaminos sagrados donde plasmaban los versos del Corán. Todos los días acostumbraban dormir tranquilamente y sólo al amanecer abultaban su vientre. Una tarde, las cabras continuaron su loco brincotear, pese a que había caído la noche. Los pastores gritaban que sus cabras están poseídas y que no dormían, y explicaron el suceso a los monjes del convento. Esto siguió sucediendo hasta que se percataron que todo se debía a los frutos de un arbusto en donde sus cabras pastaban. Los monjes hicieron el brebaje y el resultado fue que el monje que lo probó, siguió de largo con sus oraciones, mientras que los demás, como todos los días sucumbieron al sueño. Según se dice, esta es la razón por la que se cree que la bebida milagrosa se denominó "Kawa" que en árabe significa "alegra y aligera el pensamiento".
También se dice que el verdadero origen del café arábigo se dio al descubrir las poblaciones naturales de esta especie en las mesetas altas de Etiopía, además de ser uno de los ocho centros de origen de las plantas cultivadas descritas en Vavilov. De esta manera quedó demostrado el origen africano y no asiático-árabe del café, siendo las dos especies originarias del centro de África.
Por otra parte, se cree que el cultivo del café tuvo su origen en el Yemen en el año 575, pero su importancia se dio hasta el siglo XV y XVl, la cual se cultivó en esta época en Europa.
Como ya hemos visto, muchas historias circulan sobre el café y sus orígenes, algunas contando sus bondades, otras, sus peligros. Incluso, para algunos, era una bebida del demonio que los infieles habían hecho llegar a Europa para producir desgracias, esto debido a que era un producto bebido por los turcos.
Los turcos gustaban tanto de este brebaje que en poco tiempo la capital se llenó de casas donde se distribuía café, siempre llenos de clientes, donde aparte de vender la bebida, se jugaba ajedrez y las conversaciones eran en torno a la prosa, los versos, las artes, las ciencias, muy pronto se habló de religión y de política, además de admirar a las bailarinas y cortesanas que se presentaban con el propósito de divertir a los visitantes. Estas fueron tal vez las primeras cafeterías que se abrieron y fue en Europa en donde aceptaron a las mujeres, en dichos lugares, volviéndose el centro y sitio de reunión, de discusión y de actividades políticas.
Se dice que de los árabes pasó a los turcos, los turcos lo llevaron a Venecia. Otros dicen que la primera planta de café traída a Europa fue hurtada por un comerciante Holandés.
Algunos europeos habían tenido contacto con el café, debido a sus intervenciones militares en las guerras de las cruzadas y las comercializaciones en Constantinopla.
En varios países, el café estaba prohibido y se decía que era veneno.
Cuando el café llego a Roma, el Papa Clemente VIII dijo: "Esta bebida de Satanás es tan deliciosa que sería una pena dejárselas a los herejes. Debemos exorcizar al diablo y con el bautismo, hacer de esta infusión un elixir cristiano".
En 1714 esta planta se introdujo en el Nuevo Mundo, y no fue si no hasta 1796 cuando se introdujo a la región mexicana por Veracruz (Córdoba) procedente de Cuba, desplazando al cacao.
Estas referencias nos acercan al origen y descubrimiento del café, el cual no se ha dilucidado por completo; sin embargo, lo importante es que con el paso del tiempo se convirtió en una de las bebidas de mayor popularidad en el mundo.













